Según el RAE la confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Pues bien, ¿cuándo se pierde la confianza? o dicho de otra manera, ¿se puede confiar a ciencia cierta en una persona?. Quiero pensar que sí. Y por ende, también quiero pensar que confían en mí.
No se trata de una cuestión sin importancia. La confianza puede llegar a mover el mundo, y sino que se lo pregunten a Hitler. Pues bien, si una gran dosis de esta “esencia” puede llegar a estos límites insospechados, imaginemos lo que puede hacer en una pareja.
Está muy bien todo eso de lo bonito que es el amor, la complicidad, el juego de la seducción, la pasión… pero muy a pesar de algunos, aún llevando las maletas repletas de todo esto, una relación no es tal si no existe confianza.
Un buen amigo, de cuyo nombre no quiero acordarme, afirma que en toda relación existen tres fases de confianza. En la primera de ellas la llamada confianza parte de 0 y va en aumento a medida que también se acrecienta el entusiasmo de los susodichos. En la segunda se encuentra la fase máxima de confianza, a menudo solapada a frecuentes encuentros sexuales. Y por último, está la fase de desconfianza o de engaño, en la que los ya no tan perfectos enamorados van deteriorando la relación a pasos agigantados hasta llegar al fin de ésta.
El tiempo dirá si mi amigo tiene razón.....
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