sábado, 10 de abril de 2010

Cerrar círculos

El cambio. ¿Qué cambia? ¿Quién cambia? A veces los cambios son buenos, consigues superarte profesionalmente, sentimentalmente, emocionalmente o incluso intelectualmente. Cambios que te hacen sentirte vivo, que consiguen dejarte sin respiración. Cambios que marcan un punto de inflexión en tu existencia. Supongo que todo el mundo desea un cambio de estos. Pero creo que los cambios “no tan buenos” son los que ponen a la gente en su lugar. Es muy fácil sentir el éxito, pero muy complicado ver el empacho. Sin embargo, cuando se encaja un momento malo ahí sí que se puede comprobar de qué madera está hecha una persona. El saber hacer borrón. El saber cambiar.
Un cambio puede ser síntoma de muchas cosas, pero lo realmente admirable es saber pasar de una situación tormentosa mediante el uso y disfrute de un cambio. Ahora eso sí, lo importante es no volver a mirar atrás. Lo que pasó, pasó. No hay vuelta atrás. No hay que dejar puertas abiertas. Se puede pensar un día de una forma y el otro despertarte pensando totalmente lo contrario. ¿Por qué no? ¿Quién lo dice? Hay que cerrar círculos, no sirve de nada dejarlos abiertos. No pasa nada.