Un viernes por la mañana de camino a Jaén decido pararme a desayunar en un bar de carretera. Tenía algo de prisa y como no quería entretenerme decidí comprarme un sándwich y comérmelo rápido en el coche para continuar con el viaje. Saliendo de la cafetería vi como un hombre me miraba fijamente desde su coche, se bajaba de él y me observaba fijamente mientras hacía el camino del bar. La verdad, me asusté. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que la misma persona de antes sale rápidamente de la cafetería y se dirige hacia mí.
Yo que estaba tranquilamente desayunando con la ventanilla del coche bajada me quedé fría, sin saber cómo reaccionar. Se acerca y me dice: ¡Hemos elegido los dos el mismo desayuno!, levantando en una mano un bocadillo igual que el mío.
En ese momento me entró la risa y le digo: !Vaya, y bien bueno que está!
=)
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