sábado, 10 de abril de 2010

Cerrar círculos

El cambio. ¿Qué cambia? ¿Quién cambia? A veces los cambios son buenos, consigues superarte profesionalmente, sentimentalmente, emocionalmente o incluso intelectualmente. Cambios que te hacen sentirte vivo, que consiguen dejarte sin respiración. Cambios que marcan un punto de inflexión en tu existencia. Supongo que todo el mundo desea un cambio de estos. Pero creo que los cambios “no tan buenos” son los que ponen a la gente en su lugar. Es muy fácil sentir el éxito, pero muy complicado ver el empacho. Sin embargo, cuando se encaja un momento malo ahí sí que se puede comprobar de qué madera está hecha una persona. El saber hacer borrón. El saber cambiar.
Un cambio puede ser síntoma de muchas cosas, pero lo realmente admirable es saber pasar de una situación tormentosa mediante el uso y disfrute de un cambio. Ahora eso sí, lo importante es no volver a mirar atrás. Lo que pasó, pasó. No hay vuelta atrás. No hay que dejar puertas abiertas. Se puede pensar un día de una forma y el otro despertarte pensando totalmente lo contrario. ¿Por qué no? ¿Quién lo dice? Hay que cerrar círculos, no sirve de nada dejarlos abiertos. No pasa nada.

lunes, 26 de octubre de 2009

¿Por qué me dará por escribir siempre que tengo el ánimo truncado?

Bueno, después de este largo periodo sin escribir, quiero rectificar mi última entrada. Ya me conocéis y sabéis lo pesimista que soy, la última vez que me pasé por aquí parecía estar en uno de esos momentos. ¿Por qué me dará por escribir siempre que tengo el ánimo truncado?. A lo que voy, que mis ideales siguen intactos (aunque se ven amenazados de vez en cuanto, cosa normal por otro lado). De hecho, poco después de tipear la última entrada tuve una gran oportunidad que exprimí al máximo, o por lo menos eso creo yo. Bueno, hoy no me voy a preocupar por grandes dilemas de la humanidad, como suelo acostumbrar, ya están demasiado ocupados los demás.

sábado, 23 de mayo de 2009

Saltar muros

Según muchos el hecho de afrontar un problema en el momento en el que te llega es signo de fortaleza. Signo de confianza en sí mismo, de tener una buena autoestima. Como se suele decir saltar muros, en lugar de rodearlos. Pero habría que preguntarse si es necesario el mismo esfuerzo para todas y cada una de las paredes que se te van presentando. Hasta ahora yo pensaba que sí, que sería capaz de afrontar cualquier muralla que se erigiera delante de mí. Pero ahora la cosa ha cambiado. No me siento con ganas ni con fuerzas, que es peor. ¿Se habrán perdido mis ideales por el camino?

miércoles, 15 de octubre de 2008

El pasado ¿siempre? vuelve

Suele ser una expresión común en algunas personas, pero lo realmente interesante de esta afirmación es que si cuando esto ocurre es para bien o para mal. Nunca se puede generalizar, pero soy de la opinión de que generalmente, cuando esto ocurre, suele ser para mal. Por lo menos en mi caso. Pero no solo eso, muchas veces te empeñas en que parte de tu pasado siga formando parte de tu presente y, al final, siempre suele tener efectos colaterales.

Tampoco quiero decir que hay que olvidarse de todo aquello que en realidad nos convirtió en lo que somos actualmente. Ya sean personas, experiencias vividas, momentos que nos han marcado, etc. Ni mucho menos. Más bien me refiero a esos momentos en los que, de alguna u otra manera, hemos acabado pasándolo mal (en todas y cada una de sus variantes: sentimentales, emocionales…).

Sea como sea, no es una cosa que nosotros podamos elegir. Por eso, el pasado siempre vuelve. Quién sabe si para bien o para mal.

viernes, 10 de octubre de 2008

¿Qué significa la confianza?

Según el RAE la confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Pues bien, ¿cuándo se pierde la confianza? o dicho de otra manera, ¿se puede confiar a ciencia cierta en una persona?. Quiero pensar que sí. Y por ende, también quiero pensar que confían en mí.

No se trata de una cuestión sin importancia. La confianza puede llegar a mover el mundo, y sino que se lo pregunten a Hitler. Pues bien, si una gran dosis de esta “esencia” puede llegar a estos límites insospechados, imaginemos lo que puede hacer en una pareja.

Está muy bien todo eso de lo bonito que es el amor, la complicidad, el juego de la seducción, la pasión… pero muy a pesar de algunos, aún llevando las maletas repletas de todo esto, una relación no es tal si no existe confianza.

Un buen amigo, de cuyo nombre no quiero acordarme, afirma que en toda relación existen tres fases de confianza. En la primera de ellas la llamada confianza parte de 0 y va en aumento a medida que también se acrecienta el entusiasmo de los susodichos. En la segunda se encuentra la fase máxima de confianza, a menudo solapada a frecuentes encuentros sexuales. Y por último, está la fase de desconfianza o de engaño, en la que los ya no tan perfectos enamorados van deteriorando la relación a pasos agigantados hasta llegar al fin de ésta.

El tiempo dirá si mi amigo tiene razón.....

miércoles, 8 de octubre de 2008

jueves, 2 de octubre de 2008

Que será, será

¿Quién decide cuando una persona se considera adulta? ¿Cuándo una actitud deja de ser adecuada? ¿Cuál es la fecha límite para "ser independiente"? ¿Qué es la dependencia?, o mejor dicho, ¿existe?
Los ciclos se acaban. Se abren nuevos horizontes que nadie se atreve a predecir. Mejores o peores, el tiempo lo dirá. El miedo es quizá el mayor inconveniente. Las personas que se dejan atrás, la peor desmotivación. El mañana............un dilema.